OPINIÓN

Termina 2019, un año de reacomodos

Aunque con frecuencia decimos que el año “se fue volando” o que se nos pasó en “un abrir y cerrar de ojos”, lo cierto es que a un año le caben muchas cosas. Este año que termina en unas horas dejará marcas y recuerdos memorables diferentes en cada persona. Para algunos será el año en que se convirtieron en padres y madres por primera vez, para otros porque terminaron un grado académico, realizaron el viaje de sus sueños, perdieron a un ser querido, obtuvieron su primer empleo, recibieron un diagnóstico médico negativo, se pusieron de novios, se compraron un carro, vencieron el cáncer, entre muchos otros acontecimientos o bien, para algunos otros es un año que les pudo haber pasado “en blanco”. Cada quien tendrá sus propias valoraciones sobre lo que hizo o no hizo y los resultados que obtuvo, pero para ello, es indispensable un proceso de introspección clara y objetiva, que permita dilucidar aciertos y errores, para plantearse nuevos retos. 

Exactamente lo mismo pasa con el ejercicio de gobierno. Todos y todas tenemos una opinión distinta sobre la buena o mala marcha del país. El gobierno tiene la propia. Lo que es innegable, es que ha sido un año de muchos reacomodos. Si me preguntan si considero que ha habido un cambio con este nuevo gobierno, yo diría que sí, las cosas han cambiado de maneras distintas. Algunos han sido cambios de formas, otros que no llegan ni a eso, sólo cosméticos, pero también los ha habido de fondo. No caeré en la tentación de descalificar todas las decisiones de AMLO y vaticinar una catástrofe como consecuencia, porque solo los agoreros del desastre podrían sostener algo así. Considero más bien que ha sido un año de claroscuros para México y dentro de esos oscuros, señalo como uno fundamental, la gran polarización que vivimos este año y que en buena parte fue provocada por el jefe del ejecutivo federal, y esta sí es una afirmación categórica, porque solo un ciego puede no verlo. Lo que no me queda claro es que el gobierno haya tenido ese proceso de autoanálisis que le permita darse cuenta que a nadie le conviene un país dividido entre “chairos” y “fifís”, entre los de izquierda y los de derecha, entre el “pueblo bueno” y “la mafia del poder”. Nadie gana en un ambiente donde priva el odio y el resentimiento. Nadie niega la gran legitimidad que el voto ciudadano le confirió a Andrés Manuel y que hasta hoy se mantiene. Por esa legitimidad precisamente, es que urge que con gran sentido de responsabilidad convoque a la unidad nacional. El próximo año el país entrará en ebullición por el proceso electoral que iniciará en el mes de octubre de cara a la elección de 2021. Difícilmente habrá espacio habrá espacio para el diálogo razonado y para la construcción de acuerdos desprendidos de intereses político-partidistas. El momento es ahora. La crisis diplomática en la que nos encontramos, producto de malas decisiones oficiales, puede ser el factor que se requiere no solo para respaldar al presidente frente a la amenaza extranjera, sino para convocar a la reconciliación nacional. Que así sea para bien de todas y todos los mexicanos. Feliz año nuevo.

Son muchos los temas que movieron la agenda pública en México, producto de los cambios que se dejaron sentir en la forma de gobernar del nuevo presidente de la República, por un lado, y por otro, por factores externos a nuestro país.  

 

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