OPINIÓN

SEGOB, la disputa por los datos biométricos de 90 millones de mexicanos

CULIACÁN.- Hace bien el Instituto Nacional Electoral en responder negativamente a la solicitud que le hiciera meses atrás la Secretaría de Gobernación para que le entregue la base de datos biométricos de poco más de 90 millones de ciudadanos que integran el padrón electoral. La razón para esta negativa por parte del INE es tan fuerte como elemental: la ley lo faculta para recopilar las huellas dactilares, fotografía y firma (datos biométricos) de las y los ciudadanos, pero lo limita a que éstos solo puedan ser utilizados para los efectos electorales. Además de ello, el INE está obligado a la protección de los datos personales que administra.

Aún cuando los datos biométricos no están establecidos expresamente en la Ley General de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados ni en la Ley Federal de Datos Personales en Posesión de Particulares, por sus características se consideran datos personales y forman parte de la categoría de datos sensibles. Suponiendo sin conceder que el INE, ignorando la ley, entregara esa base de datos al gobierno federal, se violaría el derecho a la privacidad, ya que los únicos que pueden decidir con quien comparten sus datos y para qué fines, son los titulares de los mismos.

Olga Sánchez Cordero, sabe bien que este tipo de información solo se puede entregar mediante orden judicial, como por ejemplo en casos de pensión alimenticia que son de lo más comunes. La Secretaria de Gobernación ha dicho que requieren los datos para crear un sistema de identidad con los datos de 90 millones de ciudadanos que ya tiene el INE, más 40 millones de datos de menores que tendrían que recopilar (que no tienen registro), para lo cual piensan adquirir un software por la cantidad de 600 millones de pesos. Resulta sospechoso, sobre todo tratándose de un gobierno que presume de ser austero. Y la CURP para que serviría entonces y el propio registro electoral que es por sí mismo un sistema de identidad.

Si como dice el gobierno de AMLO, el propósito de ese nuevo sistema es combatir el robo de identidad, entre otros delitos, por qué no aceptar la propuesta que hizo el órgano electoral: que sea el INE quien administre ese nuevo sistema de identidad. Ya tiene el software; tiene los datos de 90 millones de ciudadanos; tiene también la infraestructura para recopilar los datos biométricos de los 40 millones de menores que no cuentan con registro. El gobierno solo tendría que cubrir los costos de las credenciales para éstos últimos. Esto suena más lógico y es viable jurídicamente con la firma de un convenio entre las dos instituciones, como lo han señalado los propios consejeros electorales. Sin embargo, me parece que los fines son de otra índole. No pueden controlar el apetito político de hacer suya información tan valiosa. No se trata de tener nombres y apellidos de los votantes. No es tan simple. Las huellas dactilares son la llave de entrada a los teléfonos celulares, las cuentas bancarias, vehículos (en algunos casos), información migratoria, antecedentes penales, entre muchos otros aspectos fundamentales. Cuando nos hackean una cuenta o nos roban una contraseña la modificamos y listo. Pero si nos roban las huellas dactilares, el escaneo del iris, la geometría de las manos, el reconocimiento de retina, que son también datos biométricos, o se hace mal uso de ellos, no hay forma de cambiarlos. Son datos que nos hacen únicos y son permanentes.

 

Mostrar más

Artículos relacionados

Deberías de ver

Close

Adblock Detected

Please consider supporting us by disabling your ad blocker