REPORTE ESPECIAL

Rojo pitaya, despierta fiesta y algarabía

Este fruto silvestre se puede preparar en mermelada, dulce y hasta en tortilla

Su color rojo pasión enamora. Con solo verla se despiertan las ganas de disfrutarla, de comerla a mordidas y saborear su dulzor, sobre todo cuando están recién cortadas y traídas del campo. De mayo a principios de julio, la pitaya se vuelve uno de los frutos favoritos tanto en Sinaloa como en el resto del país.

Una vez que pasa el Día de las Madres, en compañía de sus hijos y nietos, don Mario García recorre los cerros de Cosalá con un par de cubetas. El objetivo es recolectar este fruto silvestre. Durante la jornada, solo se busca cortar las pitayas que están más maduras; las que están a punto de reventar, pues son las que más busca la gente.

“Desde las 5:00 de la mañana andamos buscando la que está más madura. Cortamos las que están cerraditas queriendo reventarse para no cortar verdes, para no perder fruta”.

Durante dos meses, algunos habitantes de Cosalá, salen por la madrugada o cuando apenas sale el sol para conseguir la pitaya. Con largos palos adaptados cortan el fruto para luego llevar lo a limpiar; a quitarle las espinas. 

Una que están listos, con cubetas salen a las carreteras a venderlas. Otros como don Mario se alista para recorrer más de 150 kilómetros desde Cosalá hasta Culiacán. Al llegar a la capital, se surten los puestos que están postrados a los costados del mercado Gustavo Garmendia.

“Yo la corto y le limpio las espinitas, y la traigo a entregar a ellos (comerciantes). Es muy dulce esta pitaya y no hace daño. Esta fruta no es ‘dañosa’”.

Al llegar y acomodar la fruta en bandejas, los transeúntes aprovechan para comerla. Quienes pasan aseguran que es imposible escapar de su sabor y de su tan llamativo color.

“No más le quitas la cascarita y ya queda lista para comerse”.

Otros más aprovechan para llevarse unas cuanta a sus casas para preparar mermeladas, dulces y hasta tortillas.

“Pueden hacer tortillas, empanadas, tamales de pitaya; lo que gusten hacer es sólo cuestión de pedir las recetas a quienes lo hacen”.

Dice el dicho: a la pitaya se le venera; hay fiesta y algarabía de noche y de día por más de 60 días.

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