EL CAMPO

¿Qué pasa con los agroquímicos?

Durante años, Sinaloa ha sido de los principales productores y exportadores agrícolas en México. Tantos han sido los logros en la agricultura que pocas veces se habla de la otra cara de la moneda; del impacto y el daño colateral que tiene el uso de agroquímicos en otras actividades y el medio ambiente, así como en la misma alimentación.

En la entidad se usan alrededor de 700 toneladas de plaguicidas en cerca de un millón de hectáreas de cultivo. La idea sobre el uso de estas sustancias es la obtención de mejores cosechas, pero se han preguntado ¿qué pasa con todos estos químicos?, ¿cuántos de ellos considerados altamente tóxicos por la Organización Mundial de la Salud?, o ¿qué impacto tienen en el medio ambiente?

De acuerdo a un estudio realizado por Greenpeace México sobre la calidad del agua el uso excesivo de fertilizantes sintéticos ha prendido focos rojos, debido a que los límites permitidos por la Ley Federal de Derechos para la Protección de la Vida Acuática de 2009 para la presencia de sustancias como el nitrógeno han sido superados hasta en 30 veces, aun sin estar en temporada agrícola. Las zonas preocupantes  son las lagunas de Navachiste, Pabellones y lechuguilla, los ríos Sinaloa, Culiacán y El Fuerte, y los canales y drenes de las zonas agrícolas de Ruiz Cortines y Navolato. También una extensa franja del litoral sinaloense, sobre todo en el tramo de Topolobampo.

Sandra Laso, vocera de la campaña Comida Sana, Tierra Sana, indicó que el arrastre de estos químicos favorece el desarrollo de algas, las cuales se vuelven en un arma mortal para algunas especies marinas, debido a que acaban con el oxígeno del agua. Incluso, dijo que es tanto el impacto al año se generan 30 nuevas zonas muertas a nivel mundial.

“En el caso de Sinaloa nos pone a reflexionar sobre el nivel producción de alimentos. Es de los principales en la producción de México, además, genera productos de exportación y vemos cómo esto contribuye a seguir contaminando los recursos naturales de los que dependemos para producir alimentos”.

La ambientalista mencionó que en caso de los fertilizantes que están hechos a base de fósforo, sólo el 15 por ciento de la sustancia es aprovechada por las plantas, mientras que de los que contienen nitrógeno el nivel de aprovechamiento es del 25 por ciento. El resto del activo de estos químicos termina en la tierra causando un deterioro o bien en los cuerpos de aguas, lo que afecta directamente al sector pesquero.

“En México el 62 por ciento del nitrógeno que llega al agua proviene de la agricultura, esto es muchísimo, considerando que no se está investigando al respecto, que no se están tomando medidas, sobre todo en un estado que se tiene la riqueza como la de Sinaloa, la biodiversidad acuática importante que está siendo amenazada por este modelo de agricultura al que no se le está poniendo atención”.

Este estudio hecho por Greenpeace con el apoyo de investigadores de la Universidad Autónoma de México no sólo pone en evidencia la falta de acciones de los gobiernos para una estricta regulación en el uso de agroquímicos e investigación, sino que es una alerta sobre los riesgos que estos representan tanto para ambiente y las personas. A estas últimas, por los contenidos de químicos en los alimentos.

Asimismo, es un análisis que urge a la Sagarpa a un cambio en los modelos agrícolas, a fin de tener un menor impacto y comida de mejor calidad.

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