REPORTE ESPECIAL

¿Por qué los niños tardan en ir al baño?

La mayoría de los niños y niñas  aprenden a controlar sus esfínteres entre los 2 y 4 años de edad, aunque en ocasiones este proceso de aprender  a ir al baño puede tener algunas dificultades, por lo que papás, mamás y quienes estén al cuidado de los pequeños, deben tener mucha paciencia y brindarles atención y apoyo.

Debemos esperar a que los  niños  tengan la suficiente madurez mental y física para iniciar el proceso de control de esfínteres, porque  cuando  aún son muy pequeños,  pueden  enfrentar el temor  a sentarse en la taza del baño ya que se dan cuenta que algo sale de su cuerpo  y no saben a dónde se va,  los papás deben explicarles el proceso e incluso acompañarlos.

“Por eso hay que motivar a los niños, hay que explicarles que esto es una parte que sale de tu cuerpo porque es una parte que ya no sirve y lo evacuamos y como las cosas que no sirven se van a la basura, lo que sale de esa parte del cuerpo se va al baño y hay que bajarle para que no huela mal, hay que explicarle a los niños ese proceso”.

A veces, aunque los niños ya aprendieron a ir al baño, pueden tener algún pequeño incidente y hay que prepararnos para manejar esta situación, que a veces ocurre cuando ya están en preescolar, ya que cuando los niños se enfrentan a situaciones de cambios o que no los hacen sentir tranquilos, seguros o felices,  pueden tener dificultades , como comenta la psicóloga Karime Moreno.

“Muchas  veces  está  relacionado con el miedo, puede ser porque tengo una mamá que es muy estricta, que me exige mucho, puede ser que en mi casa hayan adicciones, que de alguna manera haya mucha rigidez en el sistema o que mis papás sean laxos completamente, de tal manera que no haya reglas”.

La especialista Karime Moreno dijo que siempre que un niño tiene una manifestación de una conducta anormal es porque algo pasa en el contexto y se  debe observar cómo está adaptándose a los cambios como la entrada al preescolar y qué sucede en el entorno familiar.

Y antes de que el control de esfínteres que no se ha logrado a la edad que se supone es   normal,  se convierta en un conflicto o una situación que genere mucho estrés para niños y adultos, es muy importante  que un medico revise al pequeño para descartar cualquier problema biológico.

“Si el niño se está haciendo pipí o se está haciendo popó todavía a una etapa del preescolar, lo primero que hay que revisar es lo orgánico, hay que llevarlo con el médico, hay que hacerle estudios y  si no es estudio,  hay que revisar lo emocional a ver cómo está”.

El proceso del control de esfínteres lleva tiempo y  no se debe forzar a los niños, porque  hay que esperar a que estén preparados. En el caso de los pequeños  con necesidades especiales, se recomienda buscar orientación médica para saber si su hijo está preparado o no para este paso.

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