OPINIÓN

Petróleos Mexicanos, en pos de lo que será su nueva gesta patriótica

Hoy, como ayer, se repite la historia. En 1938, con la expropiación petrolera, los conservadores opositores de todo lo que favorezca el progreso de la nación mexicana pronosticaron el fracaso rotundo del Gobierno del presidente Lázaro Cárdenas, igual que hoy, con el anuncio de la construcción de la refinería de Dos Bocas mediante administración gubernamental directa, hecho por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

En su malintencionada prédica catastrofista, estos agoreros del descalabro nacional alegan que México es incompetente, que carece de la tecnología, ignorando que fueron técnicos mexicanos, en los años setenta, los que construyeron simultáneamente las refinerías de Cadereyta y de Salina Cruz.

Los ejecutivos británicos, holandeses y estadounidenses  de las compañías petroleras expropiadas se llevaron a todos los ingenieros y dijeron que los indios mexicanos no íbamos a poder manejar la explotación del hidrocarburo, y que íbamos a suplicar de rodillas que volvieran. 

Los detractores no se limitaron a la campaña denigratoria , promovieron un boicot internacional de cero crédito financiero; una frustrada intervención militar y una rebelión armada jefaturada por el general Saturnino Cedillo en San Luis Potosí. Estuvimos, pues, en el filo de la navaja, al borde de la desgracia. Comparado con aquello, la algarabía de hoy es una vacilada, una comedia cómica.

Eso sí, esta vez los impugnadores no se midieron. Esa patraña enchila, enoja y encanija por racista e infame. Afirma paladinamente que los mexicanos somos ineptos y que genéticamente carecemos de talento científico y técnico como para salir airosos en la construcción de una refinería. Según ellos, está en nuestro ADN. Para refutar semejante despropósito basta con recordar que el inventor de la televisión a color fue un mexicano, Guillermo González Camarena.

Cabe también aducir que descendemos de culturas ancestrales constructoras de monumentales pirámides, que aportaron el concepto matemático del cero y elaboraron un calendario cósmico más exacto que el europeo.

Mentira que los mexicanos somos mensos. Damos el ancho, con nivel de excelencia insuperable, donde nos pongan con piso parejo. Pregúntenle a los cineastas Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu y Guillermo del Toro.

En tiempos recientes, Ingenieros Civiles Asociados (ICA), antes de que los neoliberales la reventaran, era una empresa que ganaba en buena lid gigantescos contratos de obra pública en todo el mundo. Dicho sea de paso, tres de las corporaciones finalistas de la licitación de Dos Bocas consignaron su intención de subcontratar empresas constructoras mexicanas.

Por su parte, Pemex nunca ha sido una empresa ineficiente, lo que pasó es que lo obligaron a que contribuyera con más del 40 por ciento del presupuesto del Gobierno federal. Ordeñaron a la vaca hasta dejarla escuálida, como dijo el secretario de Hacienda, el doctor Carlos Urzúa, antier en la mañanera en que se firmó el acuerdo que respalda el financiamiento de la refinería de Dos Bocas con nada menos que J.P.Morgan, HSBC y Mizuho.

La hazaña histórica de Pemex ha sido sobrevivir al megasaqueo y sabotaje desde adentro. Hoy por hoy le espera otra proeza: construir, contra viento y marea, una gran refinería con costo de 8 mil millones de dólares en tres años, una verdadera epopeya de patriotismo y amor a México.

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