OPINIÓN

¿La violencia es un espectáculo?

Un buen amigo de mis tiempos de secundaria, Freddy, me preguntó hace poco más de un mes lo siguiente: “¿A poco hemos mejorado tanto en los índices de inseguridad en Culiacán?” y me reitero: “Lo veo y no me lo creo”.

Con alta empatía comprendo que en ocasiones tenemos la sensación de que todo está mal a nuestro alrededor y que no puede estar peor. Creo que, hasta cierto punto, ésta es una falsa percepción de la realidad creada por nuestro consumo de noticias. Nuestra negatividad es una consecuencia.

Un estudio de la Universidad de Navarra dice que el 37% de las personas no están expuestas a las noticias diarias por que alteran su estado de ánimo. Soy de los que piensan que las cosas no son tan feas como se pintan. Un psicólogo francés de nombre Jacques Lecomte publicó en 2018 un libro con el siguiente título: “¡El Mundo Va Mucho Mejor de lo Que Piensas!”. El autor hace un recorrido por acontecimientos de la historia de la humanidad y asegura que nunca el mundo ha sido tan poco violento como ahora, además de que aspectos como la libertad, la tolerancia, la educación y la salud han progresado a pasos agigantados.

La mañana de este martes que pasó tuve la oportunidad de estar en un enlace por Zoom que organizó el equipo de Construyendo Espacios para la Paz. Ahí, muy al estilo de Lecomte, nos dio una charla el Dr. Antonio Roveda, periodista colombiano que salvó su vida del atentado del crimen organizado a las oficinas del periódico El Espectador a finales de los ochenta. En esta plática la mayoría de los participantes fueron profesionales de los medios, académicos y servidores públicos. Toda la audiencia fuimos testigos del optimismo de un hombre que fue víctima de los peores tiempos en su país y que, a pesar de ello, alberga fe y esperanza.

“En Colombia nos cansamos de ver a la violencia como espectáculo”, dijo. El Doctor Roveda compartió que allá pasaba lo que, en Culiacán, colocando en las portadas la sangre de las víctimas. Nos narró que, en un ejercicio de reflexión, asumieron un compromiso ante una sociedad lastimada para dejar atrás ese tipo de periodismo.

En este parteaguas crearon el movimiento Periodistas por la Paz y Medios para la Paz como organizaciones gremiales que impulsaron una nueva forma de informar.

Esta dinámica colombiana modificó los encabezados, cuido las palabras y puso en blanco y negro lo que antes estaba en color. Sin dejar de mostrar la realidad de violencia, esta nueva manera de informar colocó la nota roja páginas adentro, sin frases llamativas ni ofensivas y sin imágenes sensacionalistas. Hoy la percepción de sus contextos para los vecinos de Medellín es muy diferente a la de la trágica época de Pablo Escobar.

Colombia, a través de Roveda, le hizo un llamado a Culiacán y a México. Que sus medios no nos muestren el México del dolor. “No nos quiten al México del Chapulín, de Vicente Fernández, de Frida Calo, de Diego, al México de la cultura, de la ranchera, de la fiesta, del jarabe tapatío. No nos cambien al México de Agustín Lara por el México del narcotráfico”. En la elección de los contenidos a difundir está la percepción que se generará.

Nuestra percepción de lo que pasa dependerá en mucho de lo que veamos o lo que leamos.

Mi reacción frente a la interrogante de Freddy, mi amigo, fue de pausa para analizar mi respuesta. Muy a la manera de Jacques Lecomte le dije: “Culiacán va mucho mejor de lo que pensamos, pero sin duda, puede ir mejor sí las noticias que consumimos son más positivas de lo que hoy son”. Por eso propongo, ver más novedades positivas en ADN Noticias Culiacán y menos desgracias en otros medios.

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