OPINIÓN

La pandemia de la murmuración

Además del COVID-19, hay otra pandemia que nos hace mucho daño: la de la murmuración.

La palabra murmuración significa: criticar, chismorrear, intrigar, calumniar, susurrar, rumorear, balbucear de otra persona sin razón alguna y muchas ocasiones sin fundamento.

REVISEMOS:

Para lograr una vida feliz es necesario aprender a convivir en armonía, saber compaginar nuestras diferencias y que las fortalezas de unos sean el apoyo de las debilidades de los otros.

Para eso es necesario conocer, comprender y aceptar nuestras diferencias y la realidad de que como seres humanos tenemos virtudes pero también defectos; habilidades, pero también limitaciones, por lo que en nuestro actuar tendremos aciertos y errores. Y frente a esta realidad es necesario que aprendamos a tener una actitud comprensiva evitando toda crítica y en cambio practicar la corrección fraterna. Esto es algo que se aprende desde el seno del hogar.  Los hijos  lo asimilan todo de sus padres: sus reacciones, su conducta, sus actitudes, sus virtudes y también sus defectos. De ahí la importancia de dar buen ejemplo.

 

El antídoto para curar la murmuración esta en educar para formar en la virtud de la lealtad que esta fundamentada en el amor, en la justicia, en la fidelidad, en el honor, en el respeto, en la legalidad, en la verdad y en la gratitud. Lo contrario es traición, hostilidad o animosidad.

 

Un principio que en toda familia debería quedar asentado es: nunca hay que criticar a los demás ni permitir que se practique esa nociva costumbre.

Criticar  es  fácil, pero envilece a la persona y muchas veces  esconde la cobardía de no  decirle noblemente a la cara a otra persona un aspecto donde debería de corregirse.

¡Cuántas vidas han cambiado positivamente gracias a una advertencia hecha con oportunidad, afecto, y la noble intención de que el otro mejore en su conducta o en su actitud!

En cambio una crítica infundada puede destruir la buena fama o el prestigio humano y moral que una persona ha cultivado a lo largo de toda su vida.

 

Criterios importantes:

Si no puedes hablar bien de una persona mejor cállate.

Y si se empieza a hablar mal de alguien que no esta presente, parar en seco los comentarios pidiendo al que inció esta murmuración, que si de verdad quiere ayudar, busque a la persona de la que esta hablando y le ayude con una corrección fraterna.

Pero delante de ti no se habla mal de nadie sea una persona o una Institución.

 

En   nuestra casa, hemos de crear un clima de confianza, de tal manera que todos se sientan comprendidos, respetados, perdonados, porque -por encima de todo-, pretendemos que se respire y se viva un ambiente de profundo cariño, sabiendo que cuando nos equivocamos nos ayudarán a aprender de nuestros errores.

En síntesis, hay que tener la actitud psicológica de pensar siempre bien o lo mejor de los demás.

Un buen amigo me decía: Cuando vayas a opinar sobre la actuación de una persona

ausente, imagínatela a tu lado, como si estuviera presente. Y verás cómo matizas mejor

tus juicios y vives una mayor delicadeza en lo que vayas a decir sobre ella.

Vivir la mesura en las palabras y juicios sobre los demás, comenzando por nuestros seres queridos, contribuye  a una grata convivencia familiar y social. Practiquemos la caridad, la justicia,  el respeto y así  evitaremos muchos conflictos.

Las reglas de oro:

Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti y no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti.

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