REPORTE ESPECIAL

“La ciencia es bonita, vale la pena intentarlo una vez en la vida”

CULIACÁN.- La curiosidad y las ganas de emprender han sido los motores de Diego Yahir Arriga Izabal y Lizbeth Mariel Valenzuela Quintero, dos jóvenes que han llevado el nombre México y Sinaloa a la cima en la Feria Eureka 2019, celebrada en la ciudad de Trujillo, Perú.

Fue hace dos años que estos estudiantes de preparatoria del Instituto Jean Piaget decidieron trabajar juntos; unir esfuerzos y conocimiento para desarrollar un biorepelente a base de capsaicinoides extraídos de chiles para evitar que los roedores muerdan cableado eléctrico o de otro tipo.

“Esto empezó como un proyecto escolar que, al entrar aquí a una feria de ciencias de la misma escuela, mi compañera y yo nos juntamos y empezamos a desarrollar este proyecto”, expuso Diego Yahir.

“Luego miramos que en realidad sí tenía bastante potencial, bastante futuro; que no solo quedara como un proyecto escolar, sino desarrollarlo y comenzar en las ferias, que fue la feria nacional de ciencias e ingeniería a la que nosotros entramos”, comentó Lizbeth Mariel.

La preparación ha sido constante. En el camino han aprendido que el desarrollar un proyecto de ciencia requiere disciplina, imaginación, dedicación y perseverancia. Al conjugar esto estos elementos y el apoyo de sus familias y maestros, fue que consiguieron pasar cada una de las etapas hasta llegar al encuentro internacional, donde el objetivo fue defender el trabajo y conseguir la medalla de oro.

“Para estos proyectos no nada más es tener una idea, es saber desarrollarla, saber organizarte, entender cómo vas a hacer que esto salga adelante. Es investigar, leer, darle tiempo y nos sentimos muy felices de haber logrado los resultados obtenidos”.

El camino ha sido de pruebas y errores. Con cada paso han descubierto más sobre sus capacidades y el potencial que tiene su proyecto, mismo que, por los resultados que han obtenido, buscarán patentar y llevarlo al nivel industrial.

Actualmente, el biorepelente funciona como una pintura. Con esta se recubren los cables para evitar que los roedores los muerdan. Al estar hecho a base de chiles, se consigue repeler a estos animales, en caso de que alguno llegue a morder un cable, experimentan una sensación de picor, o bien se enchilan.

Tanto para Diego Yahir como para Lizbeth Mariel la experiencia ha sido única. La emoción de conocer otro país, y compartir con otros jóvenes el interés por innovar y desarrollar un proyecto como el de ellos, aún lo viven a flor de piel.

“Anímense a entrar a mundo científico, a las ferias; que sí es algo de bastante trabajo, pero te deja muchas enseñanzas no solo en el ámbito académico, sino también en el personal”.

“La ciencia es algo muy bonito, y vale la pena intentarlo una vez en la vida”.

 

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