REPORTE ESPECIAL

Keyla da ejemplo de constancia

Hace dos años, cuando cursaba la preparatoria, Keyla Pamela Curadras Ojeda junto con su equipo se fijó un objetivo: ganar el concurso de aparatos tecnológicos.

Dentro de sus materias, la maestra de física les planteó presentar un proyecto para aprobar la materia, pero para ellas no era suficiente, querían ganar.

Con una lluvia de ideas, fueron descartando uno a uno los proyectos que tenían y pensaron en un dispositivo para atender la salud de los adultos mayores.

En su camino por lograr la excelencia, buscaron ayuda en el Centro de Instrumentos de la UAS y dieron con el investigador Álvaro Cota.

Al plantearle su idea, el investigador les sugirió una nueva y así fue que trabajaron en un proyecto por más de tres meses: una batería alternativa para marcapasos.

Ese invento les dio el primer lugar del concurso de Aparatos de Física en su Modalidad Tecnológica en 2016.

“En lo personal siempre hemos buscado dar lo mejor, y en ese momento lo que queríamos era hacer algo que realmente sorprendiera, la primera lluvia de ideas surgió la idea que teníamos en mente, pero al llegar al Centro de Instrumentos, el señor Álvaro Cota nos dijo que él tenía otro proyecto que podía cumplir más con los requisitos que nosotros queríamos”, relató.

Keyla Pamela comenta que el trabajo en equipo fue intenso hasta lograr los resultados que todas buscaban.

“Cada día obteníamos cosas buenas y malas, no siempre los resultados eran satisfactorios, nos dimos cuenta que n o eran benéficos o eran muy costosos, también nos dimos cuenta que muchas investigaciones que hacíamos no eran de fuentes confiables, aprendimos a investigar más, nosotros nos enfocamos en llevar una bitácora para anotar lo que pasaba día con día”, manifestó.

“Teníamos una libreta y plasmábamos fotografías, ideas, hicimos esto y no funcionó, pero si trabajamos todos los días durante tres meses”.

Actualmente el proyecto de una batería que funciona con las sales de la sangre, podría durar toda una vida, sin necesidad de ser cambiada. El invento está en revisión para ser patentado.

La chica, que hoy estudia segundo año de Química, tiene claro que le espera un largo camino en la investigación.

Para sus compañeros, planteó que todo se puede lograr cuando hay ganas de hacerlo.

“Si realmente tienen un proyecto, una idea, que entreguen lo mejor de sí, si van a desarrollar un proyecto se requiere constancia, empeño y sobre todo trabajar día con día para aportar algo a la sociedad”, dijo.

Keyla está contenta con el trabajo realizado, pero va por mucho más.

Con información de Marcela Hernández.

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