OPINIÓN

Guerra de líderes

La estructura organizacional, delimita las actividades de cada uno de los puestos dentro de la empresa, dejando claro quién depende de que puesto, y de qué persona, quien en ese momento tenga ese puesto dentro del organigrama.

 

De esa figura se espera que tenga el liderazgo asignado, es decir, le asignaron un puesto que tiene jerarquía, responsabilidad, poder de decisión, alcances y limitaciones dentro de la organización para administrar la operación bajo un enfoque de líder que genere influencia en su equipo de trabajo para lograr los objetivos.

 

Sin embargo, para desempeñar la función de líder no es suficiente que sea asignado a un puesto en particular, tiene que demostrar la capacidad de impulsar a su equipo de trabajo, generar sinergia, empatía y sobre todo un enfoque a resultados con la motivación suficiente para poder lograrlo, considerando las competencias de cada uno de los integrantes de su equipo para que se complementen y puedan generar sinergia, maximizando los resultados.

 

En el mundo ideal eso sería lo más conveniente, que se asigne a una persona en determinado puesto dentro del organigrama y tenga los elementos necesarios para ser líder, sin embargo, no siempre sucede, hay ocasiones en las que llegan a esos puestos porque es un familiar de la empresa, porque es amigo o conocido de la persona a cargo, porque se dejan llevar solo por lo operativo o transaccional sin importarles la actitud y calidez humana de esa persona, porque no encuentran mas por el momento, es lo más cercano a lo que se requiere, o también aplica el que no pagan lo que vale alguien adecuado para los requisitos de ese puesto, o algún otro motivo por el cual la persona en ese cargo en particular que es el líder asignado, y no cumple con las competencias necesarias para serlo, sucede que en la organización la falta de liderazgo queda de manifiesto, la falta de autoridad o capacidad va generando falta de responsabilidad, de compromiso, lealtad y algunos otros elementos en los que dicen… es que no tiene puesta la camiseta, cuando en realidad es que no se están dando los elementos para que el colaborador se sienta motivado a realizar sus actividades siempre con una actitud de más de lo que se espera, es por eso que aún y cuando te hayan asignado en un puesto en particular, esto de ninguna manera te asegura que ese grupo de colaboradores se convierta realmente en tu equipo de trabajo, porque si no tienes liderazgo se nota.

 

Es en ese punto, cuando se nota que el jefe no es líder, que los colaboradores empiezan a dirigirse con otra persona, independientemente del puesto que tenga, para que les apoye, les guíe o los motive a trabajar en las soluciones a los problemas, y es entonces cuando nace el liderazgo emergente, el que por necesidad va tomando forma, dado que dentro de los grupos es indispensable que se tenga una dirección para que vayan tomando forma las acciones requeridas para lograr los objetivos planteados.

 

Hay diversas ocasiones en las que el líder asignado al verse desplazado por el líder emergente reclama su autoridad y poder, inclusive enfrentando a los líderes emergentes y a sus seguidores, lo que puede llegar a convertirse en una guerra interna, en la que ambos defienden su lugar, mientras que en otras ocasiones, al reaccionar el líder asignado va tomando consciencia de que tiene que actuar de manera diferente para tener la atención y confianza de sus colaboradores y el líder emergente deja que el líder asignado tome su lugar.

 

Un puesto no define tu capacidad de liderar, sino la influencia que generas en tus colaboradores para lograr los objetivos de la organización, analiza detenidamente, ¿quiénes son los que por organigrama deberían tomar decisiones y acciones de solución? ¿lo están haciendo? ¿hay algunos otros que toman esa responsabilidad aún sin tener el puesto? ¿lo estás haciendo tú? ¿eso genera conflictos?

 

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