OPINIÓN

El mejor regalo

Por Alfredo  Pallares

Estamos a unos cuantos días de celebrar la festividad de la navidad de Jesucristo Nuestro Señor.  Y  del humilde pesebre de Belén siguen brotando inagotables lecciones de amor que tanto necesitamos los seres humanos para alcanzar la tan anhelada felicidad. Para cambiar la discordia, indiferencia, soberbia y egoísmo del mundo, por otro  de armonía, solidaridad, respeto y paz.

El mundo empieza a cambiar cuando cambiamos cada uno de nosotros, pero no bastan los buenos deseos, son necesarias las acciones:  Obras son amores y no buenas razones. El amor se demuestra con hechos y una manera concreta de demostrarlo es con una actitud amable. Cambiemos nuestro mundo practicando el amor a través de la amabilidad.

La amabilidad es la delicadeza en el trato con los demás; es acudir en auxilio de otros cuando necesitan ayuda, y el modo en que la proporcionamos  es ya de por si un regalo mucho mayor que lo que damos.

Para ejercitar la amabilidad es necesario querer a la gente de verdad. La amabilidad es asunto de cariño, de quererles sinceramente. Sólo así el trato transcurrirá con delicadeza amable. Sin falsedades, porque se les aprecia de verdad. Es cuestión de practicar la caridad (Querer a los demás como Dios los ama).

La amabilidad nos  lleva a atender una necesidad antes de que nos pidan la ayuda, para ello requerimos vencer nuestro egocentrismo, salir de nosotros mismos y  estar pendientes de los demás. El amor al prójimo te inspira buenas ideas y modos concretos de servir al que necesita. Es una lucha constante por obrar el bien por iniciativa propia, prestando pequeños servicios de manera natural y oportuna antes de que nos los soliciten.

Nuestro mejor regalo es dar lo mejor de nosotros mismos para servir a los demás, para contribuir a su felicidad.

Te invito a que no pase un solo día sin que encuentres una ocasión de ser amable.

  1. Por ejemplo con palabras amables, gestos amables, servicios oportunos hechos con amabilidad
  2. Por ejemplo: Hablarle amablemente a alguien al menos una vez al día.
  3. Por ejemplo: Pensar algo amable de alguien al menos una vez al día.
  4. Por ejemplo: Tener una acción amable con alguien al menos una vez al día.

Empieza por tu esposa, esposo, hijos, familiares. Luego tus compañeros de trabajo o personas a las que sirves en tu vida profesional. Tus amigos y tantas personas que en nuestra sociedad se encuentran enfermas o abandonadas. Para donde enfoques tu mirada hay muchas personas que necesitan de tu amabilidad.

Esa es una buena manera de celebrar la Navidad y de contribuir a construir un mundo mejor.

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