OPINIÓN

De la vista no nace el ahorro

El tema de hoy es “De la vista no hace el ahorro”… y nos vamos a centrar en la compra de frutas y verduras. Para ser consumidores responsables, informados y educados en el bien comprar, es necesario reeducarnos en el consumo de frutas, verduras y semillas porque una serie de prácticas producto de los “nuevos” hábitos de consumo, están provocando serios desórdenes en los mercados.

El consumidor, expuesto a información poco creíble o falsa, cree que los productos alimenticios frescos deben tener el aspecto, tamaño, color y hasta el brillo que tenían cuando los vio en televisión, espectaculares, revistas, folletos, diarios, entre otros.

El cine también hace lo suyo. En la pantalla grande los productos son perfectos en forma, tamaño y color con la intención de que el consumidor tenga la imagen de cómo deben ser. Las técnicas publicitarias enaltecen lo apetitoso de los alimentos que utilizan para que nunca veas una fruta o verdura magullada o descolorida y que concibas que como te la presentan, es la ideal.

Por su parte, por la necesidad de ofrecer productos “perfectos”, el comerciante opta por maquillarlos para hacerlos atractivos a la vista del consumidor. Se pintan y enceran las frutas y verduras, pero en la selección de estas, también deben participar el olfato, el olfato y, algunas veces, el gusto.

De esta manera, cualquier detalle que le “reste puntos” al aspecto, forma o tamaño de los productos, es suficiente para que el consumidor, en un falso concepto y desconocimiento de las cualidades, decida no adquirirlo. Esta es otra causa por la cual una gran cantidad de frutas y verduras se quedan en los mercados en calidad de excedentes y posteriores desperdicios. Por fortuna, los comerciantes de frutas y verduras de las Centrales de Abasto los donan a los Bancos de Alimentos.

Definitivamente, la constante caída en el consumo derivado de la excesiva demanda de frutas y verduras con “aspecto perfecto”, crea distorsiones en los llamados mercados públicos, mercados municipales, mercados sobre ruedas y tianguis, es decir, en los formatos del comercio tradicional de alimentos.

Entonces: la papa  no pierde su calidad según su tamaño o por tener color oscuro; respecto al tomate verde, las tiendas lo exigen sin hojas, pero pierde resistencia. Con cáscara el tomatillo tiene mayor vida de anaquel (sin necesidad de refrigeración), es más barato y al consumidor no le cuesta ningún esfuerzo quitarle la cáscara.

La apariencia de las frutas y verduras no va directamente ligada con la calidad de éstas, ni con sus propiedades alimenticias. Hay diferentes calidades de exportación, primeras, segundas, terceras y hasta cuartas. Siempre será proporcional al precio; un kilo de plátano tabasco de primera calidad de exportación es más costoso que un kilo del mismo fruto en tercera o cuarta, y sin embargo, tan nutritiva es una como la otra.

El consumidor final debe saber que acudir a realizar sus compras en cualquiera de los 65 centrales de abasto en todo el país, le reportará una ahorro del 30 al 40% a su bolsillo, respecto a otros lugares.

Aprende a escoger: No busques la “perfección” en la forma o el tamaño de las frutas y verduras; no compres productos engañosos, pintados y encerados; si los vas a consumir de inmediato, opta por los productos maduros, que todavía tendrán varios días de conservación en el refrigerador; cuida que las frutas y verduras no tengan golpes visibles o zonas de excesiva maduración, pudrición o lama. Para ello, será muy importante utilizar la vista, tacto y olfato.

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