EL MUNDO

Atentado contra Cristina Kirchner enciende alarmas en Brasil de cara a las elecciones presidenciales

Jair Bolsonaro usa frecuentemente chaleco y antibalas y evita ingerir bebidas y alimentos en eventos públicos ante riesgo de envenenamiento

El ataque a la vicepresidenta de Argentina Cristina Fernández de Kirchner causa conmoción dentro de las campañas de los principales candidatos a la presidencia de Brasil apenas unas semanas antes de las elecciones de octubre.

Personas familiarizadas con los equipos de seguridad del presidente Jair Bolsonaro y de Luiz Inácio Lula da Silva dijeron que los protocolos actuales se utilizarán de manera más estricta después del incidente en Buenos Aires el jueves por la noche, cuando un hombre se acercó a centímetros de la argentina Cristina Fernández de Kirchner, y apretó el gatillo de un arma cargada que finalmente no disparó ninguna bala.

Si bien la violencia política es inusual en Argentina, en Brasil estos casos son mucho más comunes. En 2018, el mismo Bolsonaro fue apuñalado cuando hacía campaña, y desde entonces el clima político se ha vuelto más tenso en el país.

El presidente tiene a dos de sus guardias de seguridad cargando constantemente un maletín plegable hecho de Kevlar para evitar ataques a corta distancia, al tiempo que a Lula se le ha aconsejado no abrazar a sus seguidores, dijeron las personas, que solicitaron el anonimato por tratarse de información confidencial.

Si bien ninguno de los dos rehúye las manifestaciones públicas y rara vez plantea preocupaciones de seguridad, detrás del escenario hay cientos de policías federales, personal militar y seguridad privada alrededor de los candidatos. Tan solo la Policía federal, similar a un FBI en Brasil, tiene alrededor de 400 agentes trabajando en la protección de los candidatos presidenciales.

Lula contrató un equipo de seguridad privada que trabajó junto con unos 40 agentes de la policía responsable federal de su seguridad, además del personal asignado regularmente a los expresidentes, dijo una persona. Alrededor de un tercio de los 15 asientos del avión alquilado por su partido para la campaña están ocupados por agentes de seguridad, según dos personas.

El líder de izquierda generalmente se resiste a usar un chaleco antibalas y suele pedir excepciones a la regla de no abrazar, pero el ataque a la vicepresidenta de Argentina podría hacerle cambiar de opinión, dijo la persona.

Bolsonaro, por otro lado, usa frecuentemente un chaleco antibalas cuando hace campaña al aire libre. También se le aconsejó que evitara comer y beber en los eventos en medio de preocupaciones de que podría ser envenenado, según un miembro de su personal que solicitó no ser identificado por tratarse de información privada. Durante el primer debate televisivo el 28 de agosto, un agente probó un sándwich antes de que Bolsonaro se lo comiera, agregó la persona.

EL FINANCIERO

 

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