REPORTE ESPECIAL

El rico bollo de la Paliza

La mezcla de harina, azúcar, leche, huevos y un chorrito de Vainilla, ha cautivado el paladar de miles de culiacanenses.

Son los bollitos de don Juan Márquez; esos que a diario, desde la 9:00 de la mañana inundan con delicioso y apetitoso aroma la avenida Ruperto Paliza, justo a espaldas de la Catedral. Una vez que este olor a pan recién hecho te atrapa es inevitable llegar  al negocio llamado El Rico Bollo, el cual desde hace 13 años abrió este culichi para vender sus Bollos.

Fue hace 36 años cuando este hombre de semblante y trato sencillo aprendió el oficio de uno de sus tíos. Desde entonces, cada día reproduce la receta en su mente. Desde la forma de amasar y el tiempo de cocción que se le debe dar, así como el toque para que tengan ese sabor que los caracteriza.

 

Con tantos años en el oficio de panadero, para Don Juan literalmente este trabajo es pan comido. Desde las 7:00 de la mañana, este hombre de 76 años de edad, empieza a organizar los ingredientes y preparar el horno. Es hasta las 9:00 cuando empieza a llenarse la vitrina con bollitos y su negocio y toda la calle se penetra de un rico olor, de ese que es casi imposible escapar y menos unas vez que los pruebas.  

Los bollos de Don Juan son ideales para acompañarlos con café, leche o cualquier bebida su preferencia. Lo esponjoso y la cocción que alcanzan que hacen que la parte de arriba quede dorada y estos se conviertan en una delicia única, tanto que apenas salen del horno y vuelan.

Cada bollo tiene un costo de seis pesos.

Si quiere disfrutar de una rica pieza de pan, dese la vuelta por el puesto de Don Juan, justo a espaldas de Catedral; ahí encontrará el Rico Bollo.

Con información de Cristina Medina

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