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Capilla de Malverde, un lugar enigmático

A lo lejos se alcanza a ver una cruz. Conforme se avanza el lugar toma forma; las paredes pintadas de verde, la imagen del llamado Robin Hood de Sinaloa y unas ventanas que apenas detienen los rayos del sol es lo que primero llaman la atención de quienes pasan por donde hace más de 20 años se ubicaba la estación del ferrocarril de Culiacán. Es en la avenida Insurgentes, cerca de Palacio de Gobierno donde se haya la Capilla de Malverde.

La curiosidad ha atraído gente de diferentes países. Son turistas de Canadá, Estados Unidos, Perú, Colombia, China, España y Rusia, por mencionar algunos, los que se dan el tiempo para conocer el lugar del que les han contado diferentes historias, mismas que algunos consideran como reales y otros como fantasía.

Quienes visitan por primera vez este lugar no dejan de poner cara de asombro, pues le parece curioso que esté lleno de fotos, nichos, cruces e imágenes de Jesús Malverde, un hombre del que se narran aventuras y del que se dice fue perseguido por el general porfirista Francisco Cañedo y sus tropas a principios del siglo XX.

En la Capilla siempre se escucha música. Por momentos los encargados de ello son dos hombres de edad. Uno porta la guitarra y el otro el acordeón. Ambos forma parte de una estampa que se complementa con los cientos de mensajes que son pegados en las paredes y las flores que disfrazan el olor de las veladoras.

A recorrer los tres cuartos que conforman este recinto, un hombre originario de la Ciudad de México cuenta que todo viajero debe incluir la Capilla de Malverde en su lista de destinos, pues lo que esta alberga no se ve en ninguna otra parte del mundo.

Sobre este lugar de Culiacán se ha dicho mucho y hasta se han grabado documentales. Son cientos de personas las que tienen algo que contar sobre él, incluso en recorridos turísticos este llega a ser una parada obligada.

Luz María González Sánchez, comenta que en los cinco años en que se ha dedicado a vender souvenirs le ha tocado ver de todo. Desde personas que van a pagar una manda, hasta los que simplemente van por mera curiosidad y para saber si lo que les han contado es verdad o falso.

La Capilla se mantiene abierta todos los días, desde las 7:00 de la mañana hasta las 12:00 de la madrugada, o bien hasta que se vaya el último visitante.  

Con información de Cristina Medina

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